jueves, 13 de mayo de 2010

NIPPUR DE LAGASH O EL CABALLO DEL COMISARIO




En efecto, escribí 29 episodios de Nippur De Lagash. Una nadería comparado con la totalidad de la obra. Hubo dos más guionistas suplentes y con una cantidad de guiones similar: Armando Fernández y Ricardo Ferrari. Ninguno de los tres fuimos su creador.

Fue Robin Wood quien le imprimió carácter, sustancia, atmósfera.
Fue Robin Wood quien escribió allá por el '67 esa maravillosa "Historia para Lagash", dibujada por Lucho Olivera, cuando aún no sabía que le iban a pedir otro, y otro, y otro hasta contar más de 300.
Fue Robin Wood también el creador de significativos personajes invitados como el gigante Ur-El, Hattusil el hitita jorobado, Karien la Reina de las Amazonas y, como no, de Hiras, su hijo concebido con Nippur, hoy personaje regular en Editoriale Aurea de Italia. Mi aporte al personaje, entonces, fue más bien modesto. Pero la pucha para lo que sirvió.
La cosa surgió como por arte de magia. Para ese entonces ya trabajaba como guionista asistente de Robin y como Jefe de Guionistas de Editorial Columba. Robin vivía en el exterior, como lo sigue haciendo. Enviaba los guiones por correo -los faxes y los mails llegarían después- escritos pulcramente a máquina en papel de seda vía aérea.
Pero no siempre llegaban a tiempo y el episodio debía salir sí o sí. ¿se anima a escribir uno?, pregunta Antonio Presa, Jefe de Arte. Claro que me animo, me animo a todos, después vemos. Los rompecráneos lo llaman omnipotencia infatil. Para que se entienda, por aquel entonces tenía algo más de veinte años. Y así fue que fueron saliendo. Formando parte de la infernal maquinaria de producción llamada Editorial Columba.
Se empezó usando la técnica de ghost writer. Iba firmado con su nombre. ¿Qué me importaba? Estaba escribiendo Nippur nada menos. Quizá Robin se haya quejado de ver algo no escrito por él. Quizá, para ese tiempo, yo estaba haciendo otros personajes y alguien decidió que podía firmarlos. Quizá, ninguna de las dos.
El problema adicional consistía en que, a veces, El Errante iba envuelto en una saga que, creo, ni el mismo Robin sabía cuándo concluiría. Se debía escribir en medio de fuerzas desatadas antes del universo diegético, para ser concluidas "después" por Robin mismo. En otras palabras, el guión debía terminar donde empezaba. Lo que se llama una historia circular. Se le agrega una aventura, respetando el plot principal, pero sin tocar la continuity.
Cuando me presento como guionista, entre otras cosas, de comics, suelo escuchar a mi interlocutor preguntar: ¿Ah, sí? ¿Y qué escribiste? Varias cosas, respondo, entre ellas Nippur de Lagash. Entonces sus ojos se elevan lentamente hasta los tuyos y sentís en ellos cierto aire de complacencia. Alrededor de su cabeza ves como un ectoplasma de gratos recuerdos junto a El Incorruptible. La negociación arranca bien. No es trampa. Simplemente corrí con el caballo del comisario. Y sí, es buen pingo.

2 comentarios:

  1. Capo, cuántas horas de placer descubro que te vengo debiendo.

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  2. No me debés nada, macho. El placer es mío.

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